Chacahua celebra su primera Guelaguetza Afro; doce delegaciones reivindican la herencia del pueblo negro de Oaxaca

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Informósfera Noticias | 20 de octubre de 2026

Chacahua Isla, en Villa de Tututepec, fue sede de la primera Guelaguetza Afro, “La Rejunjuneada”, donde doce delegaciones de la Costa y de los Valles Centrales compartieron danzas, música y tradiciones de los pueblos negros afromexicanos de Oaxaca.

El encuentro se realizó el 19 de octubre, en el marco del Día del Pueblo Negro Afromexicano, y arrancó con un convite que recorrió la laguna y las calles de la comunidad, según informaron NVI Noticias y el Gobierno del estado.

La delegación anfitriona, Villa de Tututepec, abrió con el Fandango de Varitas, después llegó la Danza de la Tortuga de José María Morelos, comunidad de Santa María Huazolotitlán, y el Fandango de Artesa de Río Grande.

Collantes y Santiago Llano Grande llevaron la Danza de los Diablos, una de las expresiones más emblemáticas de la herencia afromexicana, mientras El Cacalote, de Villa de Tututepec, presentó sus Diablos Rojos.

También participaron Santa Catarina Juquila con sones, juegos y chilenas, San Sebastián Tutla con la Rendida de Culto, San José Estancia Grande con la Danza del Toro de Petate y sus Vaqueros, y El Ciruelo, de Santiago Pinotepa Nacional, con su Fandango de Artesa. Los sones de San Pedro Pochutla cerraron la jornada.

Aldair Cosijoeza interpretó “Dios nunca muere” y la fiesta contó con la presencia de Enid Azucena Torres Agustiniano, Diosa Centéotl 2026, originaria de Santiago Pinotepa Nacional.

El nombre de “La Rejunjuneada” alude a la reunión y la fiesta, pero el encuentro también buscó visibilizar una historia de resistencia y permanencia cultural en las costas oaxaqueñas, donde estas danzas se han heredado de generación en generación.

La celebración coincide con la propuesta de reforma integral a la Constitución estatal que impulsa el gobierno de Salomón Jara Cruz, la cual contempla derechos colectivos, autonomía, territorio, igualdad y participación política para los pueblos afromexicanos.

La deuda con los pueblos negros de Oaxaca no se salda con una fiesta: el reconocimiento que se aplaudió en Chacahua tendrá que pasar del escenario a la ley y al presupuesto.

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